Miércoles, 8 julio 2020


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Condenada una clínica oftalmológica a pagar casi 6.000 euros tras fallar en una operación de miopía



JAÉN, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Jaén ha condenado a una clínica oftalmológica a pagar un total de 5.906,72 euros a un cliente que se sometió en la misma a una operación de miopía en torno a la cual se cometió una posible negligencia por parte del mencionado establecimiento, tal y como relata la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press.

En el fallo, la Sala incide en la información ofrecida a la víctima en marzo de 2006, cuando acudió a la clínica por primera vez, si bien coincide con el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Jaén en que la información acerca de los riesgos debió de hacerse en junio de 2007, fecha en que el paciente decidió someterse a la intervención. No obstante, la Sala ha hecho hincapié en que “no cabe incluir en el objeto de debate una responsabilidad del cirujano interviniente, ya que ésta nunca ha sido discutida ni ha sido objeto del juicio”, sino que dicho objeto es “una posible negligencia médica de la clínica demandada”.

Por su parte, la clínica oftalmológica considera que en el caso presente “no existe mala praxis médica por parte del cirujano ni de la clínica demandada, pues no cabe duda de que se han utilizado los medios necesarios para alcanzar el resultado esperado”. Además, la clínica señala que el paciente “fue informado suficientemente de la posibilidad de desarrollar unas cataratas como una de las posibles complicaciones”, del mismo modo que se le dio “un folleto informativo, así como el documento de consentimiento informado que contempla la finalidad y naturaleza de la intervención, riesgos y consecuencias”.

Sin embargo, la Audiencia indica en su fallo que “se podrá o no estar de acuerdo con la conclusión de la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número cuatro de Jaén recurrida en torno a que el paciente no fue informado suficientemente, sobre todo en relación con el riesgo o complicación que podía producirse tras la intervención, pero ello no determina el error en la valoración de la prueba por el juez de instancia”, ya que el juzgador es “soberano en la valoración probatoria y no puede sustituirse su apreciación por la partidista del recurrente, salvo que se demuestre que dicha valoración es ilógica o contraria a las máximas de la experiencia, lo que no ocurre en este caso”.

De su lado, la víctima ha mostrado su discrepancia respecto a la valoración que realiza la citada resolución del perjuicio estético provocado por la despigmentación de su iris, considerando que dicho perjuicio ha de tenerse más en consideración. Esto no ha sido tenido en cuenta por la Sala, pues, como ha manifestado, “la despigmentación podría haber remitido si el paciente no hubiera abandonado por su cuenta y riesgo el tratamiento prescrito, unas gotas, por lo que no existe prueba de la persistencia de la heterocromía o la irreversibilidad de la misma”.

Por otra parte, el paciente ha pedido una indemnización por las secuelas “objetivadas por el cirujano”, pérdida de acomodación, afaquia unilateral y colocación de lente intraocular. Sin embargo, la Sala contempla que la afaquia unilateral es una consecuencia de la intervención para tratar la miopía a través del implante de una lente intraocular, por lo que “no es una secuela”.

Por último, la Sección Segunda de la Audiencia afirma que dicha operación requiere la colocación de la lente intraocular, pues el actor se somete voluntariamente a la intervención de la miopía y dicha intervención requiere la colocación de la lente, por lo que no puede catalogarse como secuela.