Sábado, 15 agosto 2020


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La UCO, pendiente de los últimos permisos para empezar a producir un nuevo biocombustible



SE USA UNA LIPASA EMPLEADA PARA EL PAN

La Universidad de Córdoba (UCO), a través de la empresa tecnológica ‘Séneca Green Catalyst’, ubicada en el Parque Científico Tecnológico de Córdoba, Rabanales 21, “está pendiente de los últimos permisos para empezar a trabajar”, es decir, para producir un nuevo biocombustible para motores diesel, más ecológico y con costes de producción menores que otros de su gama.

Según han informado a Europa Press fuentes de la UCO, la previsión es que “para finales del próximo mes de marzo” pueda comenzar la producción de un biocombustible, que resulta más ecológico porque los investigadores de la UCO que lo han creado han logrado eliminar la producción de glicerina en el proceso de fabricación del biodiesel, sustituyendo para ello la sosa por una lipasa empleada en la elaboración del pan, probando, además, que se puede producir en grandes cantidades.

El nuevo combustible biológico presenta propiedades físico-químicas similares a los convencionales, pero además ofrece importantes ventajas, ya que se trata de un producto renovable, biodegradable, no tóxico y esencialmente libre de azufre y compuestos aromáticos.

Hasta ahora el uso de hidróxido sódico (sosa cáustica), metanol (un tipo de alcohol) y aceites vegetales era la fórmula más habitual para producir biocombustibles logrados mediante una reacción química conocida como transesterificación, reacción que consiste en la transformación de los triglicéridos (constituidos por glicerina y ácidos grasos) en biodiesel por contacto con el alcohol. Un proceso que a nivel industrial se acelera añadiendo hidróxido sódico, de la misma forma que nuestras abuelas añadían sosa a la mezcla de aceite, alcohol y agua, que empleaban para fabricar jabón casero.

La producción de biocombustibles de esa forma ha reducido la dependencia de los combustibles fósiles en el planeta, pero no ha estado exento de pecados ambientales, ya que la reacción química entre el metanol y las grasas vegetales empleadas rompen las moléculas de los triglicéridos, produciendo por cada una de ellas tres de biodiesel y una de glicerina, componente letal para los motores. Para eliminarla del biocombustible se emplean grandes cantidades de agua, contaminada a su vez por el hidróxido sódico utilizado para acelerar el proceso a nivel industrial.

La investigación de procedimientos alternativos más ecológicos capaces de evitar la producción de esos contaminantes ocupa en la actualidad multitud de laboratorios en todo el mundo. Uno de ellos ha sido el Departamento de Química Orgánica de la UCO, que el pasado año dio con una solución al problema: sustituir en la fórmula inicial la sosa cáustica y usar como catalizador biológico las lipasas, enzimas presentes en casi todos los seres vivos y, concretamente, un tipo de lipasas utilizada frecuentemente por la industria agroalimentaria en la producción del pan.

Según el estudio de los investigadores cordobeses, la nueva reacción bioquímica logra por cada triglicérido, dos moléculas de biodiesel y una de monoglicérido, molécula de propiedades similares al biodiesel e inocua para los motores.

Este grupo de investigación de la UCO había probado con éxito que la lipasa pancreática del cerdo, patentada por la UCO, servía para este proceso, pero el elevado coste de su producción no hacía recomendable su producción a escala industrial. La gran novedad es que la nueva lipasa empleada por los científicos cordobeses es su bajo precio, que la hace realmente asequible, y su facilidad de acceso en el mercado.

El nuevo biocombustible, diseñado por el equipo que ha dirigido el profesor Diego Luna, ha probado, no solo sus cualidades ecológicas, sino su competitividad. Para ello, la ‘spin off’ de la UCO, ‘Séneca Green Catalyst’, ha comprobado su capacidad productiva a escala de planta piloto, estando ahora prevista la producción comercial en breve.