Sábado, 15 agosto 2020


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UNICEF denuncia un incremento de la violencia contra los niños en Mali



8 de julio

UNICEF denuncia el recrudecimiento de la violencia contra los niños en el norte de Mali, donde desde el mes de marzo, al menos 175 menores han sido reclutados por grupos armados y al menos ocho niñas han sido violadas, dos niños han sido asesinados y otros 18 han sufrido mutilaciones por artefactos explosivos utilizados en los disturbios.

Esta agencia de Naciones Unidas destaca como “motivo adicional de preocupación” el cierre de la gran mayoría de las escuelas en toda la región, que afecta a más de 300.000 niños sólo en educación básica, porque los menores sin escolarizar sufren mayor riesgo de reclutamiento, violencia y explotación.

“Estas cifras son motivo de alarma, especialmente porque representan sólo una visión parcial del contexto de protección de la infancia en el norte, un área donde se limita el acceso de los trabajadores humanitarios”, ha señalado la representante de UNICEF en Mali, Theophane Nikyema.

Esto por lo que respecta al Norte, ya que en el Sur, en plena franja del Sahel, se vive una grave crisis nutricional. Alrededor de 560.000 niños en Malí están en riesgo de malnutrición aguda este año, incluyendo entre 175.000 y 220.000 que requieren de tratamiento para salvar sus vidas.

Según explica UNICEF, la gran mayoría de los niños desnutridos viven en las regiones del sur del país, pero las condiciones en el norte han reducido drásticamente el acceso de las familias a la atención sanitaria básica, los alimentos y el agua.

En total, más de 330.000 personas, una quinta parte de ellas niños, han huido de sus hogares, con 150.000 desplazados internos en Malí, y más de 180.000 en busca de refugio en países vecinos.

UNICEF trabaja con aliados locales en las regiones afectadas por el conflicto, Kidal, Gao y Tombuctú, así como en la región fronteriza de Mopti para fortalecer la capacidad de las comunidades para proteger a los niños, de manera que aprendan a identificar y apoyar a los que están separados de sus familias, crear conciencia pública sobre los riesgos para los niños, incluido el reclutamiento en grupos armados, y promover la educación.