Miércoles, 22 mayo 2019


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Alrededor de doce mil bastetanos impiden a Cascamorras llevarse a la Virgen de la Piedad



7 de septiembre

Este año Cascamorras tampoco ha cumplido la misión que le ha encomendado la ciudad de Guadix, la llevarse la Virgen de la Piedad (patrona de Baza) a la ciudad vecina, porque entorno a doce mil bastetanos lo han pintado de negro impidiendo que llegase inmaculado al templo de la Merced (donde se custodia la imagen de la patrona).

La carrera de este año ha sido algo más lenta debido a la gran cantidad de corredores que han retrasado el paso de Cascamorras, unas dos horas y media, y ha transcurrido sin incidentes de relevancia y eso a pesar de que ha sido una de las más multitudinarias de los últimos años. La mayor afluencia de participantes y público, entorno a las 20.000 personas lo han contemplado como público y otras doce mil participando activamente pintándolo, se ha debido principalmente que se trata de la segunda edición tras su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional y a la coincidencia de la celebración con el fin de semana, algo que según el alcalde de Baza, Pedro Fernández Peñalver, “seguro que ha animado a muchas personas de la provincias cercanas a conocer la fiesta. Tanto es así que este año los hoteles y alojamientos turísticos de Baza han registrado lleno, un efecto que se ha notado también en los establecimientos de la comarca en donde se han alojado muchos de nuestros visitantes”.

El accitano Antonio Vera, que ha encarnado a la figura de Cascamorras por quinto año, ha protagonizado una carrera de algo más de 3 kilómetros, marcada por las continuas peticiones de jura de bandera de los corredores, entre vivas a la Virgen de la Piedad, a Baza y al propio Cascamorras. El Cascamorras se ha ganado el favor de los corredores en cada jura de bandera y, sobre todo, cuando en los Caños Dorados se ha puesto una camiseta con el escudo de la ciudad.

Este año, la delegada del Gobierno de Andalucía en Granada, Sandra García ha apoyado con su presencia la que es la única Fiesta de Interés Turístico Internacional de toda la provincia compartida por dos ciudades. García, que no es la primera vez que asiste a Cascamorras, ha destacado “el valor cultural de esta celebración, que es un ejemplo de la hermandad entre dos ciudades vecinas, que la han sabido preservar y conservar sus connotaciones históricas, haciéndolas compaginar con el atractivo turístico que posee”.

A penas había estallado el cohete que marca el inicio de la fiesta, los primeros bastetanos ya le dejaron las huellas negras de sus manos en su vestimenta blanca. Nada ha podido hacer por evitarlo y desde Las Arrodeas (paraje desde el que sale a las seis de la tarde) hasta la plaza de la Merced ha sido acompañado por una marea de cuerpos negros, untados, en parte, por los 3.200 litros de pintura ecológica con base de aceite de oliva y pigmentos naturales que ha dispuesto el Ayuntamiento de Baza para evitar el uso de sustancias nocivas que puedan poner en peligro a las personas y al entorno natural.
La celebración de Cascamorras ha estado precedida de un plan especial que ha aglutinado a diferentes áreas municipales he implicado durante la misma a un centenar de efectivos de seguridad (Policía Local, Nacional), bomberos, operarios municipales, y voluntarios de Protección Civil y Cruz Roja, además de medios de la consejería de Salud. Todos ellos se han encargado de preparar la ciudad para acoger a una multitud de personas y estar preparados para cualquier incidencia y emergencia.

Los espacios públicos, mobiliario urbano, fachadas de edificios históricos y estatuas ubicadas en el itinerario de Cascamorras se han protegido con plásticos, las fuentes se han vallado y dejado sin agua, a excepción de los Caños Dorados, en donde, también este año, el sucesor de Juan Pedernal se ha refrescado junto a numerosos corredores.

Ha sido preciso, además, cortar el tráfico y prohibir el estacionamiento de vehículos en todo el recorrido.